Elaboración artesanal

Los jabones artesanales se producen por medio de una de las reacciones químicas más conocidas y antiguas: la llamada saponificaciónEn términos muy sencillos, es el proceso que convierte “mágicamente” la manteca o el aceite, en jabón. Esta transformación mágica no es otra cosa que una reacción química en la que un cuerpo graso, unido a un álcali y agua, da como resultado jabón y glicerina.

grasa + sosa cáustica → jabón + glicerina

Un jabón correctamente formulado contiene una proporción de aceite y sosa adecuada para que toda ella reaccione y se agote; dejando incluso una cantidad extra de aceite (sobreengrasado) que aporta un plus de humectación a la piel.

En Ecóleo empleamos la técnica de saponificación en frío en la elaboración de todas nuestras variedades. Tras varios días en moldes, el jabón es cortado y puesto a madurar en las bandejas de curado. Esta técnica representa la variante lenta (slow cooking), que requiere de un periodo de curado del jabón de al menos cuatro a seis semanas. En este tiempo se completa la fase de saponificación, disminuyendo el pH y favoreciendo el secado del jabón hasta alcanzar su tamaño y dureza definitivas.

Es un proceso más lento y costoso, pero que conserva las propiedades naturales de sus ingredientes en el jabón.

Un producto tan simple y básico como un jabón artesanal elaborado en frío, limpia a la vez que cuida y protege las pieles más sensibles y delicadas; generando un mínimo impacto en el medio ambiente.

Con un jabón artesanal natural y ecológico se evitan o minimizan las irritaciones en las pieles atópicas y más sensibles, se previenen las alergias a ingredientes químicos o sintéticos; y se reduce el empleo de plásticos en nuestra rutina de higiene personal.


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