En las últimas décadas las personas que padece eczemas en los países industrializados se ha multiplicado por 3, llegando a representar entre un 10 y un 20 % de la población, y representan entre el 15 y el 25 % de los motivos de consulta a los dermatólogos. 

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que ocasiona picazón y sarpullido; es incurable y mucho más común de lo que lo era hace 30 años. Se manifiesta principalmente en un 20% de lactantes y niños, y puede afectar a un 3% de personas de cualquier edad. En nuestro país se estima que afecta al 10-20% de los niños y al 2% de los adultos. El 65%-90% de los casos es de intensidad leve a moderada.

Un estudio realizado en varios paises de Europa, entre ellos España, refleja cómo las personas adultas con esta enfermedad tratan de ocultarla, la influencia en su vida íntima y lo difícil que es vivir en un mundo en el que se aspira a tener una piel impecable. Cuanto más intensos son los síntomas de la dermatitis atópica, mayor es el riesgo de sufrir depresión.

Sus causas se atribuyen a factores tanto genéticos como de tipo ambiental. Actualmente, la contaminación ambiental se considera uno de los principales factores que causan el aumento de los casos de dermatitis atópica, junto con el tabaquismo y el estilo de vida sedentario.

Un estudio realizado el año 2015 mostró que la exposición de una mujer embarazada a monóxido de carbono, que proviene fundamentalmente del tráfico, podría aumentar el riesgo de que el bebe desarrollé una dermatitis atópica.  Este riesgo es mayor, si la exposición ocurre en el primer trimestre de embarazo.

El curso fluctuante de la enfermedad hace que períodos libres de síntomas se sigan de exacerbaciones de la enfermedad más o menos intensas. En los países del Hemisferio Norte, sus habitantes tienen brotes en invierno. En Chile alrededor de un 80% de los brotes ocurren en primavera y verano y eso puede tener que ver con el cambio de polen estacionales, pero también hay que considerar la sequedad del aire que tiende a hacer que la piel esté más seca e irritable.

La dermatitis atópica no tiene cura, y los tratamientos que ofrecen los especialistas son para la disminuición de los síntomas y la prevención de recurrencias y complicaciones. Para esto, es necesario combinar un tratamiento farmacológico efectivo y uno no farmacológico, tendiente a disminuir al máximo los factores precipitantes de esta enfermedad.

Tratamiento no farmacológico (recomendaciones básicas):

  • Aseo y cuidado diario de la piel:
    • Baños cortos con agua tibia, para evitar resecar mas la piel. Se recomienda emplear jabón de afrecho
    • Evitar jabones cosméticos (industriales) que retiren el manto de protección natural de la piel. Preferir siempre jabones lo mas naturales posibles.
    • Secar la piel por palpación, evitando su fricción.
    • Hidratación y lubricación de la piel después del baño. El aloe Vera hidrata la piel en profundidad, además de ejercer un papel importante como antiséptico, antibacteriano, astringente y antihistamínico.

  • Vestimenta:
    • Preferir prendas holgadas y de algodón y evitar fibras de lana o sintéticas que favorecen una mayor sudoración de la piel.
    • Evitar el lavado de la ropa con detergentes con níquel, así como el uso de suavizantes. Se recomienda emplear jabones de barra sin colorantes y optimizar el enjuague de las prendas.

  • Alimentación: La medida dietaria más importante en estos pacientes es el fomento de las lactancia materna exclusiva en los lactantes. En niños mayores se sugiere suspender sólo aquellos alimentos a los que el niño está probadamente sensibilizado. Es importante recalcar que NO se obtienen beneficios suspendiendo alimentos que "potencialmente" pudieran ser más alergizantes (lactosa, frutos secos, pescados, chocolates, huevos) y es, por lo demás, una práctica eventualmente perjudicial.

Es importante saber que, aun con medicación dermatólógica por medio, es difícil remitir los brotes de dermatitis en determinadas ocasiones. Es una afección que aún no tiene cura real, pero sí disponemos de buenas herramientas para suavizarla, nutrir la piel en profundidad e intentar espaciar al máximo los brotes. Una piel bien cuidada con ingredientes naturales, sin presencia de tóxicos que puedan agravar la afección, sobrellevará mejor la dermatitis.

Con nuestros jabones podrás cuidar tu piel de una forma segura y natural. Para el cuidado de tu piel, prefiere siempre cosmética natural.

Referencias:

Dermatitis Atópica en niños: Diagnóstico y Tratamiento. Autor(a): Dra. Mayide Abiantún R., Residente Medicina Familiar Mención Niño PUC

Dermatitis atópica en los niños, Diagnóstico y manejo no farmacológico Autor(a): Dra. Francisca Barcos, Residente Medicina Familiar PUC / Dra. Pamela Rojas G., Médico Familiar PUC