Hoy venimos a hablarles de un ingrediente que empleamos en la elaboración de alguno de nuestros productos, el Maqui.

La Aristotelia Chilensis ha estado presente en Chile durante toda su historia y está considerada como parte de la flora endémica del país. Maqui es una palabra de origen mapuche que significa literalmente “baya”. Los macales tienen una extensión territorial que va desde la Región de Coquimbo en el norte hasta la Región de Aysén por el sur. Incluso es posible encontrar macales en el Archipiélago de Juan Fernández.

Este arbusto ha desempeñado un rol importante en la cultura de los pueblos originarios de Chile, especialmente en la cultura y alimentación mapuche. Debido a la importancia que tenía el maqui en la alimentación de los mapuches, estos le atribuyeron características sagradas y lo consideraron como parte de sus prácticas religiosas. El maqui era considerado, junto con el canelo y el laurel, como uno de los tres árboles sagrados en la cultura mapuche.

Pero sin lugar a dudas, uno de los aspectos más relevantes en el uso del maqui era el medicinal. Las preparaciones medicinales más comunes que realizaban los mapuches con el maqui eran básicamente dos: las infusiones y la preparación de pomadas. En el caso de las infusiones de frutos, estas se utilizaban en el tratamiento de diarrea y disentería. En el caso de las pomadas, los mapuches realizaban una mezcla en base a maqui y cera de abejas la cual se aplicaba directamente sobre la piel para tratar infecciones cutáneas.

El maqui es el berry con mayor concentración de antocianinas, que son los pigmentos que le dan su color y que además aportan grandes beneficios a nuestro organismo; y en particular, al órgano más extenso del ser humano, la piel. Estas antocianinas neutralizan los efectos nocivos de los radicales libres, previniendo el envejecimiento prematuro de la piel, al mismo tiempo que la hidrata y le da un aspecto más saludable.

En el cuidado capilar está especialmente indicado para cabellos secos o teñidos, con exceso de sol o secador. El poder antioxidante del maqui protege la fibra capilar y estimula su regeneración. Además, sus propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas generan un ambiente óptimo para que el cabello crezca sin obstáculos, libre de caspa y grasa.